Sep
8
2010

Los Hijos del Viento

El “migrante” al salir a tierras que no son de él, se desnuda de sus valores, no podría enumerarse cuáles, porque cada persona vive su forma de ser que lo esconde y por ocultarlo lo atrofia. Cuando llega a regiones extrañas, hasta el paisaje para esta ave sin nido cambia, y es entonces cuando en su interior empieza a distorcionar su forma de sentir y pensar que quedaron allá en la casa paterna o en el barrio ya distante. El que emigra culpa de su huída a causas y razones obvias para ellas y ellos, aunque no para su conciencia íntima.

El “migrante” piensa y desvaría mirando a lo lejos el horizonte de su región azul. Evalúa cada día y aunque pasen muchos años de residencia extranjera buena o mala, el estigma de la soledad y el abadono a la Tierra donde quedó enterrado su ombligo, que es parte de su propia madre; ese cordón umbilical que fue conección de su vida está guardado en el fondo de la fosa como llamándole e indicándole que no podrá irse muy lejos, porque al final del camino volverán a encontrarse como renaciendo entre el polvo de la nada.

El “migrante” pasa a ser un desheredado de la cultura, de la lengua, de las nobles costumbres de su pueblito viejo; modales sencillos que a través de los años le convertirán en un arrimado a otras culturas que no son suyas, porque si los copia, entonces para sus amigos y familiares allá, pasará a ser una caricatura de lo que fue: humilde, alegre, no rico pero feliz de convivir entre los que son la raíz de aquel árbol patriarcal donde hoy sólo cuelga un nido vacío.

Cualquier tipo de migrante que sea: legal, ilegal o nacionalizado, vive a la intemperie, empieza amar su folclore que no lo entendía allá; ésa es la toma de conciencia, porque ahora quiere hacerse político y defender a la Patria que agoniza lejos. Empieza a soñar que es un líder, grita viva la patria y se electriza al escuchar cómo los “sin patria” entonan el himno que cuando niño lo cantaba todos los lunes al iniciar la semana escolar en la escuelita que guarda tantos recuerdos de niñez y juventud. Y es que en aquel tiempo, éramos más sanos y puros como el agua de los aguaceros de mayo que mojaba la campiña, el patio de la casa o la ciudad donde ya no nos conocen o quizás ahora no queda ni el rastro.

Al fin, nuestra soledad es planetaria porque dejamos los arcos, y los meridianos terrestres a cambio de otros espacios siderales. No sé si lo hicimos bien o mal, pero el resumen íntimo está en la computadora espiritual de nuestra existencia y ella no nos miente porque sabe decirnos la verdad en silencio. Por eso todos debemos coincidir en que la Patria siendo de todos, no se la debe maltratar, castigar con leyes extranjeras copiadas y contrarias a nuestra nacionalidad real. Debemos ser genuínos como el cóndor, el alcatraz, la tortuga o la culebra: Sierra, Costa, Territorio Insular y el Oriente, auténticos, sin dejarnos comandar por un extraño; éso, es ser patriota, respetuosos de sus símbolos, tal como nos enseñaron nuestros padres en las tertulias de hogar junto al fogón de los gatos.

Los motivos reales para el desempleo y el sub-empleo es por falta de inversiones entre países hermanos que se dejan llevar por conflictos y entonces allí viene la ruptura de las familias; en cuyo caso el gobernante inteligente deberá desarrollar programas nuevos de re-inversión como hacen los países desarrollados y no les da miedo el ingreso de inversionistas de cualquier piel, siempre que sepan controlar las ganancias, pero el gobierno, no podrá cobrar, sino re-invertir para abrir más fuentes de trabajo.

El éxodo de compatriotas justamente se asienta en esta premisa que nadie entiende. Estos éxodos de “migrantes”dejan de ayudar al progreso del país. No nos damos cuenta del abandono, que son pueblos sin hombres que huyen por diversos motivos. Todo por problemas y conflictos personales causados por el mismo gobierno que no es más que la quemazón del tiempo para permanecer en el poder. Este retardo en el desarrollo de cualquier industria o negocio es la enfermedd política que agilita la huída de manos trabajadoras y mentes útiles que son el verdadero castigo cruel que mata a las naciones donde se inicia el éxodo. La patria mal gobernada es la causante de las “migraciones” gente trabajadora que nunca debieron ser abandonadas a su suerte sino más bien protegidas con un trabajo simple creado por sus gobernantes.

El espíritu del “migrante” donde quiera que éste se encuentre, es solitario, huidizo porque vino con el viento equinoccial y se asiló en otras estepas solitarias y aunque esté acompañado de un gran amor, la soledad será su mejor compañera. El emigrado posee dos domicilios comunes: el uno es el habitual y el otro vive sonámbulo en la lejanía, en el trabajo, en sus fiestas. Las sociedades antiguas eran más simples que las actuales, a pesar que siempre existió el remanente que va llenando el espacio dejado por los habitantes de tiempos idos.

Sin embargo de este dolor consciente, debo yo, admirar y respetar al “migrante” que cultiva y nos da el fruto de su labranza, al albañil, al obrero de la construcción que edifica pueblos y ciudades; al que abre caminos, adorna jardines, trabaja construyendo puentes, aceras, torres, templos y campanarios para el bien de las almas nobles; mi admiración al carpintero, al ebanista, al ilustre sastre y al gran zapatero ambos filósofos del barrio; ellos son los “migrantes de oro en polvo” que la “migra” debe dejarlos en paz; los demás somos y quedamos como sus más atentos y seguros servidores.

Escribe: Galo Vaca Acevedo

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Sobre el Autor: Editorialistas

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  • Galo Vaca Acevedo, nacido en Riobamba y residente aceptado en, Norteamérica y becado Fulbright,en Francia y Argentina, escribe sus ensayos tallados con prosa literia exquisita,a la que hay que releerla porque posee una cadena de conocimientos culturales de varias disciplinas y donde también se puede ir descubriendo tratados psicológicos que se encuentran facilmente no sólo en los migrantes del mundo, que es el planisferio que el autor domina, sino en la sociedad con la que vivió y experimentó en varios continentes. Durante su corta estadía en Berlín, Colonia, y posteriormente Praga,Roma,Venecia en cuatro ocasiones;guarda amistades en Bruselas, Amberes; esuvo varias veces en España, en Portugal de donde pasó a Melilla, Ceuta, Moroco, en el Africa del Norte.Quizá estos mapas plagados de diversidad de géneros, costumbres,gustos y razas dejaron en este gran escritor pero sencillo y altamente culto ciudadano de la Tierra del Sabio Pedro Vicente Maldonado del gusto leer todo lo que publica.LOS HiJOS DEL VIENTO es un trozo que prueba o que afirmo y despues de vlverlo a encontrar tan distante de los “Cafés Literarios” donde le conocí.

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