May
30
2011

El Fascismo

Pregona como ideal la construcción de una utópica sociedad perfecta, denominada cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes unificados por el gobierno central, y que éste designa para representar a la sociedad.

El fascismo exalta la idea de nación frente a la del individuo o clase,

El fascismo suprime la discrepancia política en beneficio de un partido o movimiento único y propulsa una sumisión total de la voluntad y la razón del pueblo a la acción que indique.

[][]El fascismo instituye un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conducen a la violencia contra lo que, y los que, define como enemigos; utiliza para ello un eficaz aparato de propaganda.

El fascismo

se caracteriza por su método de análisis o estrategia de difusión de juzgar sistemáticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un grupo.

Aprovecha demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población.

El Fascismo se niega a ubicarse en el espectro político, lo que no impide que se lo identifique como un capitalismo de Estado[], o bien como una variante chovinista del socialismo de Estado.

[]El fascismo se presenta como una tercera vía; un camino de reivindicación social: opuesto radicalmente a la democracia liberal en crisis y a todos los movimientos obreros, sindicatos y partidos políticos que anteceden su aparición.

Para El Fascismo, el pueblo es el cuerpo del Estado y, el Estado es el espíritu del pueblo.

El fascismo inculca la obediencia de las masas (idealizadas como protagonistas del régimen) para formar una sola entidad u órgano socio-espiritual indivisible.

[] El fascismo utiliza hábilmente todos los medios de comunicación a su alcance y el carisma de un líder dictatorial en el que se concentra todo el poder con el propósito de conducir en unidad al denominado cuerpo social de la nación.

En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

En el Fascismo, la desinformación, la manipulación del sistema educativo y un gran número de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirtúan la voluntad general hasta desarrollar materialmente una oclocracia (tiranía de las mayorías) que se constituye en una fuente esencial del carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo.

De hecho, el fascismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder.

Rodrigo Montalvo
Escritor migrante ecuatoriano en EE.UU.
http://lacomunidad.elpais.com/prosa-en-el-exilio/

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